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Las sagradas Escrituras nos enseñan que todo ser humano es creado a la imagen y semejanza de Dios [i], de lo cual se deriva la dignidad de la persona humana. [ii]. La iglesia salvaguarda y protege esta dignidad dada por Dios y condena toda forma de abuso ó negligencia a personas de todas las edades. La póliza diocesana para la Protección de Niños y Jóvenes trata específicamente del abuso sexual a menores por sacerdotes, diáconos, personas laicas, empleados ó voluntarios, lo mismo que la obligación de la diócesis de proteger a niños y jóvenes proveyendo un ambiente seguro para prevenir el abuso sexual.
[i] (Gen 1:26) “Entonces Dios dijo: Ahora hagamos al hombre. ‘ Se parecerá a nosotros…’ “
[ii] (C.F. Catecismo de la Iglesia Católica, 225, 356, 1700 ff, 1934.
Procedimientos
a) La diócesis requiere, y es mandataria la participación de los talleres del programa para el clero, empleados y comisionados voluntarios en los tópicos relacionados con el abuso sexual y las relaciones humanas saludables. Esto incluye la participación en el programa de Virtus® llamado “Protegiendo a los Niños de Dios.”
b) Se deben de conducir métodos de evaluación para: el clero, personal de la Iglesia, empleados y voluntarios que tienen contacto regular con menores.
c) El Código Pastoral de Conducta
Se le suministrará a aquellos que están sirviendo en ministerios en la diócesis.
Está disponible para cualquier persona de la comunidad que lo solicite.
La Oficina de un Ambiente Seguro, es un ministerio que busca proteger y preservar la sagrada naturaleza de las relaciones entre la Iglesia y su pueblo. Esta oficina apoya al Obispo en su responsabilidad pastoral de proteger a los niños, jóvenes y adultos vulnerables.
La Oficina de un Ambiente Seguro está encargada de desarrollar y mantener los programas de un “ambiente seguro” y de llegar a las comunidades afectadas. La diócesis se ha comprometido a cooperar
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con los padres, las autoridades civiles, los educadores y las organizaciones comunitarias ofreciendo educación y entrenamiento a niños, jóvenes, adultos vulnerables, padres de familia, ministros, educadores, y a otros, acerca de maneras en que se puede mantener un ambiente seguro para niños. La diócesis también ha puesto en claro al clero, empleados, voluntarios, y a todos los miembros de la comunidad, las normas de conducta a seguir en lo que se refiere al abuso sexual, y que aplican al clero, empleados, voluntarios, y otras personas en posiciones de confianza.
Como una
respuesta a la crisis de abuso sexual a menores por el clero ó por un
representante de la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal de Obispos de
Estados Unidos, redactó en borrador, un importante documento en Dallas, Texas
durante la asamblea del verano del 2002. Los
Obispos y el Capítulo para la Protección
de Niños y Jóvenes reafirmaron su compromiso con las victimas/sobrevivientes,
con sus familias y entre ellos mismos, y determinaron que se asegurarían en
todo lo que fuera posible que nunca volviera a suceder que un menor fuese
sexualmente abusado. Se estableció una
serie de procedimientos enfocados en las acusaciones de abuso sexual a menores
por el clero ó por un representante de la Iglesia Católica. El capítulo incluyó directrices de
reconciliación, proceso de sanar, responsabilidad y prevención de actos de
abuso en el futuro.
Proveer una oficina nacional para la protección de niños y jóvenes para que tome responsabilidad en el futuro.
Para
victimas y sobrevivientes de abuso sexual por el clero ó por un representante
de la Iglesia Católica. La Oficina de
Protección de Niños y Jóvenes ofrece apoyo y recursos para empezar el proceso
de ayuda y de sanar. La Oficina
de Protección de Niños y Jóvenes recomienda a las victimas/sobrevivientes
seguir los siguientes pasos: “No podemos regresar
la inocencia a las victimas; pero lo que si podemos hacer es asegurarnos de que
haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que nunca ocurra de nuevo que
otro niño sea lastimado.” --Obispo
Wilton Gregory